Vivimos en un mundo de adultos.

Nos encontramos sumidos en el devenir diario del producir, del hacer y del tener, dejando escondido en lo más profundo de nuestro ser a ese niño que clama por salir y poder encantarse nuevamente con las cosas simples de la vida, como correr destrás de una mariposa, sentir la suave textura de una flor o simplemente sentarse bajo la sombra de un árbol a comer sus frutos maduros permitiendo que su dulce néctar nos haga soñar con aventuras en  exóticos  países lejanos.

Si, la rutina diaria nos ha alejado de nuestra capacidad de conectarnos con nuestro niño interior, lo hemos dejado solo.

Me pregunto, ¿podemos vivir en armonía si parte de nosotros ha quedado relegada al olvido?Ciertamente será muy difícil ya que querámoslo o no, este niño que se siente solo, herido, incomprendido y abandonado nos lo hará saber, hará  notar su presencia aunque hagamos oídos sordos a sus señales.

¿Qué hacer para integrar esta olvidada parte nuestra con el adulto responsable, serio y capaz que la sociedad espera que seamos?

Es necesario conectarnos con ese niño indefenso, reconocer su existencia, conversar con él, ver cómo está, cuáles son sus necesidades, brindarle seguridad, confianza, contenerlo en nuestros brazos y asegurarle que somos capaces de protegerlo, amarlo y cuidarlo, pero por sobre todo, comprometernos a hacerlo partícipe de nuestra vida diaria.

Recuperemos nuestra unidad, niño-joven-adulto incorporando a nuestro niño interior en nuestras actividades diarias,dejemos emerger nuestra parte inocente, positiva… permitámosnos ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

Vivamos nuestras vidas en el aquí y el ahora, sin críticas , sin juicios sólo desde el amor que emana desde nuestra alma inocente, de nuestro niño que vive en el presente en el aquí y el ahora irradiando y contagiando la alegría de vivir en todos los lugares y circunstancias en que nos encontremos.

Termino esta pequeña reflexión con un maravilloso tratamiento de Louise hay.

 

TRATAMIENTO

Hoy es otro precioso dia sobre la tierra y vamos a vivirlo con alegría.

No importa lo que yo haya pensado de mí en el pasado; hoy es un nuevo día.

En este nuevo momento, comienzo a verme de forma más compasiva.

Las críticas y los juicios se desvanecen,y a medida que desaparecen me hago más libre para apreciar todo lo que soy.

Pienso como si mi vida dependiera de ello porque sé que es así.

La puerta se abre al amor, al amor por mí.

Esta es la senda de la curación. Vivo este día de tal modo que desee recordarlo mañana.

Soy un@ con el Poder que me ha creado.

Estoy segur@, a salvo y todo esta bien en mi mundo.